¡El machismo, fuera de las instituciones ya!

A medida que la legislación avanza, deberían existir sistemas de verificación de que quienes han de velar por las garantías de su aplicación efectiva estan en condiciones de realizar su trabajo y en caso contrario ser retiradas inmediatamente del mismo, ya sea para “reciclarse” o directamente para dedicarse a otros oficios. ¿No va de eso precisamente la calidad en la gestión pública?

¿Cómo se puede mantener en la magistratura a personas abiertamente declaradas misóginas, lesbófobas u homófobas? ¿Cómo se puede esperar que garanticen al menos la dimensión de no-discriminación del principio de igualdad si en su esencia son personas discriminadoras?

Esta semana ha invadido nuestra realidad cotidiana un energúmeno de esos que aún quedan con toga y que creyendo ser un iluminado universal pretende comparar el lesbianismo con el proxenetismo o la pertenencia a una secta satánica.

“Un juez de Familia de Murcia ha dispuesto retirar la custodia de dos niñas a una madre lesbiana, y otorgársela a su padre biológico. El magistrado, que saltó a la fama en la década de los ochenta por detener a dos mujeres que hacían ‘top less’ en la playa de Chiclana (Cádiz), añade que la madre tendrá que elegir entre sus hijas y su nueva pareja.

Y yo me pregunto, ¡¡¡¡cómo puede alguien llegar a ser juez en este país sin haberse leído al menos hasta el artículo 14 de la Constitución!!!! Bueno ni ése ni muchos otros.

Ante la conducta discriminatoria de los jueces, hace falta una limpieza en la magistratura, que hay un relevo generacional e ideológico todavía pendiente de hacer.

¡El machismo, fuera de las instituciones ya!

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